
| 13 Abril 2010
Jornadas Por la República, ¿pero qué República? Por un cambio de modelo social 15-16 de Abril – 19:00h - Ateneo Tierra y Libertad- c/Miguel Cid nº 45 Reivindicar hoy la III República en el Estado español es recuperar parte de la memoria histórica de las clases populares y de los pueblos de sus últimos 79 años. Es un intento de rescatar el imaginario colectivo popular sobre una historia social y democrática que atraviesa la II República, la guerra (y la revolución), la resistencia al franquismo, para llegar al “final feliz” de la Transición, marcada por un 23-F en al que la izquierda institucional se puso detrás del rey. Una memoria pisoteada, mil veces falseada y que los discursos “políticamente correctos” pactados tras la transición por las fuerzas políticas, los poderes estatales y económicos tratan de silenciar. Prueba de ello son los diversos estudios y publicaciones revisionistas sobre el tema que han aparecido en la última época con el objetivo de operar un cambio de sentido en la historia argumentando que la apuesta por los progresos sociales de la 2ª República despertó los extremos políticos radicales de la izquierda que justificarían la dictadura franquista, como si fuera una especie de paréntesis necesario, que se solucionó con la llegada de la democracia tras la tan nombrada Transición política que tantas libertades trajo. Pero esta burda manipulación, que de tantas veces repetida se ha convertido en verdad incuestionable, oculta el porqué de los sucesos, el golpe de Estado de 1936 tenía el objetivo de acabar con el mayor sueño de libertad dado en el Estado español, y los intereses de quienes lo protagonizaron: el ejército "ocupó" su propio país a sangre y fuego, con una represión sin parangón contra los trabajadores y clases populares, para derrotar todas sus conquistas sociales, todo bendecido por la Iglesia, para beneficio de los banqueros, industriales y terratenientes que impusieron su modelo de economía de mercado. Para ello necesitaron los 40 años de la dictadura franquista. 79 años después este modelo antisocial se mantiene: estas instituciones parcialmente reformadas tienen el mismo poder porque fueron legitimadas durante la Transición con el consenso de las fuerzas políticas y económicas, donde se escamoteó la posibilidad de cambiarlo y de retomar las libertades y conquistas perdidas gracias a la traición de la izquierda institucional con las luchas del momento. La Monarquía representa bien lo que supone la continuidad del régimen, garante de que las libertades no atravesarán los límites constitucionales. En los últimos tiempos, insertos en una crisis de civilización del capitalismo, vivimos una ofensiva del capitalismo traducido en las políticas neoliberales que flexibilizan el mercado laboral y recortando los derechos sociales, laborales y las libertades democráticas de los pueblos y las personas, algunos conquistados a través de la lucha Por ello, reivindicar la III República hoy es un acto político de primera necesidad para recuperar la memoria colectiva y así conseguir una 2ª Transición donde ganemos las libertades y derechos que nos corresponden, tanto sociales como las de los pueblos del Estado español por su autodeterminación. Pero nosotros nos preguntamos si es suficiente reivindicar la forma republicana frente a la monárquica. Cambiar el régimen político no cambiará nada sino eso no comporta un cambio de modelo social donde rompamos con las lógicas del capital que destruyen la vida por la feroz búsqueda de beneficio, precarizan a miles de trabajadores, sobreexplotan a los pueblos, arrasan los recursos biológicos y degradan la supervivencia del planeta, oprimen a las mujeres con el mantenimiento del patriarcado y estimulan la xenofobia contra el extranjero provocando la guerra entre pobres. Por todo ello apostamos y seguimos luchando junto a miles de activistas de diferentes ámbitos en el combate contra el capitalismo. 















